jueves, 27 de enero de 2011

TERROR INCIERTO

   Un escalofrío nos corrió de arriba a abajo, alguien que cantaba afuera se iba acercando...
   La tensión comenzaba a filtrarse lentamente y sentimos el impulso de correr, para encontrar una esperanza de liberación. No lo hicimos, al principio, por razón alguna; se trataba tan solo de que los sonidos estaban allí y que nuestros oídos rondaban próximos a ellos.
   Exhortos de pánico nos dirigimos hacia el gran ventanal desde donde el paisaje dejaba ver la luna levantandose tras el monte, y el lo alto algunas estrellas; aquel resplandor nocturno daba a ese rostro desconocido una fosforescencia espectral.
   Al cabo de unos minutos ceso su melodía, y se detuvo al pie del pequeño fresno observando cautelosamente todo cuanto rodeaba a nuestra vieja casa de campo.
   Meticulosamente controlamos cada paso otorgado por aquel extraño individuo que lograba dilatar nuestras pupilas.
   Su canto se tornaba cada vez mas cercano, profundo, agudo y lúgubre; me compadeci de el y, no obstante, la podredumbre de esa situación iluminaba mi propia inmunidad para con mi suerte, fue lo que me hizo explotar. Toda la ira, toda la rabia, toda la mala uva que había estado alimentando y acumulando en mi interior durante todo el día.
Emergió, fluyo, se agolpo en mi cabeza y estallo.
   Corrí freneticamente hacia la puerta...Mis amigos se taparon cara y cabeza con los brazos.....